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miércoles, 30 de marzo de 2011

Gigantes de metal (Por Nicolás Bronzina)

Imponentes en tamaño, fuertes como el metal más duro. Allí se erigen frente a todo. Su presencia se hace notar. Nos invaden cada día más y más. Pareciera que están destinados a tocar el cielo con sus manos. Cada uno diferente a otro. Algunos más viejos, otros más jóvenes. Nos invaden. Cuando muere uno, es suplantado por otro más inmenso aún. Se creen dioses con  los pequeños que viven a su alrededor. Estos gigantes de metal roban todo a su alrededor. Roban miradas, roban paisajes, roban cielo y tierra. Se pelean entre si por quién es el mejor, quién de entre todos reinará (aunque sea por un instante) al resto.


Pero estos "Hércules" no soportan a la madre naturaleza. Ciertos son devastados por aquella. Otros resisten, pero el paso del tiempo los vence. A fin de cuentas, ningúno prevalecerá salvo en la memoria. Crecen día a día, a todo momento. Durante el día, no paran de moverse por dentro. Durante la noche descanzan. Descanzan para que, al llegar la mañana, vuelvan a lo mísmo. Se díce que estos monstruos albergan parásitos que viven de ellos y luego de sacar provecho de estos, vuelan a otros para continuar con su misión.


Quizá, algún día, estos gigantes llegen a su plenitúd y pasen a una mejor vida. O quizá, núnca pasará. Pero mientras estemos vivos, los seguirémos viendo ahí.